«Vi las dos rayas, y apagué el cigarrillo antes incluso de repetir el test para estar segura.» Camille tiene 29 años, fumadora desde los 16, unos 10 cigarrillos al día. Nunca había conseguido dejarlo antes, a pesar de varios intentos. El día que descubrió que estaba embarazada, cuenta que la decisión se tomó sin ningún esfuerzo de voluntad, casi por reflejo.
El peso de la culpa, antes incluso del primer día
«Mi primer pensamiento no fue de alegría, fue de pánico: ¿cuánto daño le he hecho ya al bebé antes siquiera de saber que estaba embarazada?» Esa culpa, muy frecuente, no siempre está justificada: dejar de fumar sigue siendo beneficioso en cualquier momento del embarazo, como recuerda Tabac Info Service, incluso si se deja tras varias semanas de embarazo sin saberlo. Nunca es demasiado tarde para que dejarlo beneficie tanto al bebé como a la madre.
Una motivación distinta, una abstinencia igual de dura
Al contrario de lo que se suele pensar, la motivación extremadamente fuerte de proteger a su bebé no hizo que la abstinencia física fuera más fácil. «Los tres primeros días fueron tan duros como en mis intentos anteriores, las ganas eran igual de intensas. La única diferencia es que nunca me planteé ceder, porque ya no era solo por mí.» Para superar esos picos de ansia, se apoyó en técnicas concretas de solo unos minutos: caminar, beber agua muy fría, cambiar de habitación.
Un acompañamiento médico tranquilizador
Camille pidió cita con una matrona especializada en tabaquismo en cuanto se confirmó el embarazo. «Me explicó que los sustitutos de nicotina, parches y formas orales, están permitidos durante el embarazo, porque es nicotina limpia, sin los miles de otras sustancias tóxicas del humo. Eso me quitó un peso de encima: pensaba que tenía que afrontarlo todo sin ninguna ayuda.» Contar con el apoyo de un profesional formado sigue siendo la opción más segura para dejarlo durante el embarazo, sobre todo con una dependencia fuerte.
Lo que se lleva, meses después
Ahora, a pocas semanas de salir de cuentas, Camille no ha recaído. «Lo que me ayudó fue recordar que un pico de ansia dura unos minutos, mientras que mi decisión tiene que durar nueve meses. Frente a eso, unos minutos de mono son manejables.» Añade un mensaje para las futuras madres que todavía dudan: «No tienes que sentirte culpable por el retraso. El único momento que importa es ahora.»
