Métodos

El método Allen Carr para dejar de fumar: qué dice la ciencia al respecto

Publicado el 2 de julio de 2026 · 3 min de lectura

Desde su primera publicación en 1985, «Es fácil dejar de fumar si sabes cómo» se ha convertido en uno de los libros sobre dejar de fumar más leídos del mundo. Su promesa es radical: dejarlo sin sustitutos de nicotina, sin reducción progresiva, y sobre todo sin la sensación de mono o frustración que suele asociarse al proceso.

El principio: desmontar el ansia en lugar de combatirla

A diferencia de los sustitutos de nicotina, que tratan el mono físico, el método Allen Carr ataca la dimensión psicológica de la dependencia. La idea central: el cigarrillo no aporta ni placer real ni alivio del estrés, solo calma temporalmente el mono que él mismo ha creado. Una vez desmontada esa creencia, el ansia perdería gran parte de su fuerza, sin relación directa con el mecanismo biológico del ansia, que sigue existiendo con independencia de la convicción del fumador.

Qué muestran los estudios independientes

Al contrario de lo que suele pensarse, el método sí ha sido evaluado en ensayos clínicos independientes. Una revisión de estudios publicada en PubMed Central recoge varios ensayos controlados aleatorizados, entre ellos uno realizado por la London South Bank University, totalmente independiente de Allen Carr's Easyway Ltd, que compara el método con un acompañamiento conductual y farmacológico clásico del NHS británico. El resultado: el método Allen Carr resultó al menos igual de eficaz que ese acompañamiento de referencia, lo que le valió el reconocimiento del NICE (la autoridad sanitaria británica) como opción eficaz y rentable para el NHS.

Para quién puede funcionar este método

Se dirige especialmente a fumadores cuya dependencia parece anclada más en el hábito y la creencia que en una necesidad fisiológica severa, o a quienes prefieren un enfoque sin sustancia de reemplazo. Suele prescribir dejarlo de golpe justo al terminar el libro o el seminario, en lugar de una transición progresiva.

Los límites que conviene conocer

El método no está pensado como un sustituto médico validado para una dependencia física severa, y el formato de libro o seminario puntual ofrece menos seguimiento continuo que una herramienta de seguimiento diario del progreso. Nada impide, sin embargo, combinar ambos enfoques, la reformulación psicológica por un lado, el seguimiento tangible por otro, como detalla esta comparativa de los principales métodos.

Preguntas frecuentes

¿Funciona realmente el método Allen Carr?

Sí, para buena parte de los fumadores: un ensayo controlado aleatorizado independiente (London South Bank University) lo comparó con el acompañamiento clásico del NHS y lo consideró al menos igual de eficaz, lo que le valió el reconocimiento del NICE británico. Aun así, no funciona para todo el mundo, como cualquier método para dejarlo.

¿Hay que dejarlo de golpe con el método Allen Carr?

Sí, el método suele prescribir dejarlo de inmediato justo al terminar el libro o el seminario, en lugar de reducir progresivamente el consumo.

¿Se puede combinar el método Allen Carr con un sustituto de nicotina?

Nada lo impide fundamentalmente. El método trabaja la dimensión psicológica de la dependencia, mientras que un parche o un chicle actúa sobre el mono físico: ambos pueden complementarse.

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