Parches, chicles, hipnosis, aplicaciones: la mayoría de los métodos para dejar de fumar no necesitan receta. Sin embargo, hay dos medicamentos que se recetan específicamente para la dependencia del tabaco, la vareniclina y el bupropión. Están entre los tratamientos mejor estudiados científicamente, aunque casi nadie los conoce.
Cómo actúan estos dos medicamentos
La vareniclina actúa directamente sobre los receptores de nicotina del cerebro. Los estimula un poco, lo que calma las ganas de fumar, y a la vez bloquea el efecto de la nicotina si la persona fuma de todos modos: el cigarrillo da entonces menos placer, lo que ayuda a no volver a caer en el hábito. El bupropión, un antidepresivo en origen, actúa sobre otros circuitos cerebrales relacionados con la dependencia y reduce los síntomas de abstinencia.
Lo que muestran las grandes revisiones Cochrane
Cochrane es una organización que revisa a fondo los estudios médicos de todo el mundo. Una de sus revisiones sobre la vareniclina concluye, con un nivel de evidencia alto, que ayuda a dejarlo a significativamente más fumadores que el bupropión. Otra revisión, sobre el bupropión, confirma que este medicamento sigue siendo más eficaz que intentarlo sin ayuda, aunque no supera a un sustituto de nicotina estándar (parche, chicle).
Una eficacia que sube aún más combinados
Algunos datos, más limitados, sugieren que tomar vareniclina y bupropión juntos podría aumentar aún más las probabilidades de éxito frente a la vareniclina sola. Como en la elección entre parche, chicle o vapeo, esta decisión se toma idealmente con un profesional sanitario, capaz de ajustar el tratamiento según cada persona.
¿Por qué tan desconocidos, y es legal en Francia?
Sí, ambos medicamentos son totalmente legales en Francia: son tratamientos autorizados por las autoridades sanitarias, disponibles solo con receta, exactamente igual que cualquier otro medicamento recetado por un médico. Esa necesidad de receta ya explica parte de su bajo perfil: se piensa menos en ellos que en sustitutos de venta libre como los parches o los chicles.
Las autoridades sanitarias francesas (la Haute Autorité de Santé) también los reservan para una segunda línea de tratamiento, es decir, tras el fracaso de un primer intento con sustitutos de nicotina, lo que ya limita a cuántas personas les concierne. Pero la razón principal de este desconocimiento probablemente está en otra parte: la vareniclina (Champix) desapareció por completo de las farmacias francesas entre 2021 y el 16 de junio de 2025, retirada del mercado tras detectarse una impureza cancerígena en algunos lotes, antes de volver con un proceso de fabricación completamente revisado. Buena parte del público simplemente no ha tenido ocasión de oír hablar de ella en los últimos años.
En cuanto a la cobertura, los dos tratamientos no reciben el mismo trato. La vareniclina está cubierta al 65 % por la Seguridad Social francesa, pero solo como segunda línea de tratamiento en fumadores muy dependientes (puntuación de Fagerström igual o superior a 7). El bupropión, en cambio, no está cubierto y corre íntegramente a cargo del paciente, unos 60 a 80 euros la caja. Un especialista en tabaquismo o un médico de cabecera puede evaluar si alguno encaja en una situación concreta, sobre todo tras varios intentos fallidos con otros métodos, y combinarlo si hace falta con apoyo conductual para aumentar las probabilidades de éxito.
