«Ni siquiera terminé el paquete que llevaba en el bolsillo ese día.» Karim tiene 41 años. Fumaba desde los 26, casi un paquete cada dos días, cuando su padre murió de cáncer de pulmón tras una enfermedad que duró poco más de un año. Cuenta el abandono más rápido y menos preparado de su vida, y por qué, contra todo pronóstico, es el que aguantó.
Un abandono sin plan, decidido en una noche
«No preparé nada, no leí ni un artículo, no avisé a mi médico. La noche del entierro tiré el paquete a la basura y me dije que no era negociable, punto final.» Una decisión tomada en caliente, en pleno duelo, que podría haberse derrumbado tan rápido como había surgido. Sin embargo, no fue lo que pasó.
Por qué este detonante aguantó donde otros habían fallado
Karim ya había intentado dejarlo dos veces antes, sin pasar nunca de las tres semanas. «La diferencia esta vez es que fumar ya no era una opción, ni siquiera mentalmente. Antes, una parte de mí siempre dejaba la puerta entreabierta: si de verdad se pone muy difícil, siempre puedo volver a fumar. Esta vez esa puerta se cerró de golpe, y sin ella, cada ganas de fumar se convertía simplemente en algo que atravesar, no en una decisión que replantearse.»
Antes, una parte de mí siempre dejaba la puerta entreabierta. Ese día se cerró de golpe, y todo se volvió más sencillo.
Las primeras semanas, sin filtros
«Las primeras tres semanas fueron duras, pero de forma distinta a mis intentos anteriores. Ya estaba agotado por el duelo, así que el mono físico casi pasó a un segundo plano.» Karim reconoce sin problema que un acompañamiento le habría ayudado más en ese momento. «Con perspectiva, ver a un especialista en tabaquismo en esas primeras semanas seguramente me habría ahorrado dos o tres momentos en los que estuve a punto de ceder, solo en casa.»
Tres años después
Hoy, Karim lleva tres años sin fumar. Mantiene una visión particular de esta historia: «Nunca he presentado mi abandono como una hazaña de fuerza de voluntad. Es mi padre quien, sin quererlo, me dio la única razón que acabó siendo más fuerte que el cigarrillo. Solo lamento no haberla encontrado antes, mientras él vivía.» Su consejo para quien todavía duda: no esperar a la peor razón posible para encontrar la misma determinación.
