Hace diez años, el paquete costaba 7 euros y ya parecía caro. Desde marzo de 2026, el precio medio del paquete de 20 cigarrillos supera oficialmente los 13 euros en Francia, y el calendario de subidas ya está escrito para los próximos meses. No es una deriva: es una trayectoria asumida, votada y documentada. Aquí es adonde lleva.
La trayectoria oficial: subidas programadas, no accidentales
El plan nacional francés de lucha contra el tabaquismo 2023-2027 fijó un objetivo claro: un paquete a 13 euros como mínimo antes del final del periodo. Objetivo alcanzado con algo de adelanto, y el movimiento no se detiene ahí: tras la subida del 1 de enero de 2026, hay más aumentos programados en marzo, junio, septiembre y noviembre de 2026, y luego en enero de 2027. Cada subida añade de 20 a 60 céntimos por paquete, y algunas marcas ya superan los 13,50 euros.
¿Y en 2030, entonces?
Ningún texto fija todavía el precio de 2030, seamos honestos en eso: lo que sigue es una proyección, no una certeza. Pero la tendencia de los últimos quince años es de una regularidad notable: el precio del paquete se ha más que duplicado en una década, con una aceleración desde 2023. Si el ritmo actual se mantiene, entre 50 céntimos y 1 euro de subida al año, el paquete medio se situará entre 15 y 17 euros en 2030. Ningún escenario creíble prevé una bajada ni siquiera un estancamiento: la fiscalidad del tabaco es uno de los raros consensos de salud pública que sobrevive a los cambios políticos.
Qué cambia esto para un fumador de un paquete al día
A 13,50 euros el paquete, un fumador diario gasta unos 4.900 euros al año. A 15 euros, serán cerca de 5.500 euros. Y a diferencia del cálculo clásico de ahorros, que razona a precio constante, cada año que pasa hace más pesada la factura de quien sigue, y aumenta mecánicamente los ahorros de quien lo deja. El simulador de ahorros permite hacer el cálculo con tu propio precio y tu propio consumo: repetirlo con el precio del año que viene da una idea de lo que se avecina.
La otra lectura: cada subida es una ventana
Los estudios de salud pública convergen en un punto: las subidas de precio son la palanca más eficaz para desencadenar intentos de dejarlo, más que las campañas de prevención o las imágenes en los paquetes. Cada aumento provoca una ola de decisiones de abandono. No es casualidad que los intentos se disparen en enero, cuando la subida coincide con los propósitos. En lugar de sufrir la trayectoria, se puede dar la vuelta: la próxima subida programada quizá sea la mejor fecha del calendario para dejarlo, y más allá del precio del paquete, la factura real del tabaco es aún más pesada de lo que parece.
