Se piensa en el precio del paquete, rara vez en lo que cuesta fumar dentro de un piso a lo largo de un alquiler. Sin embargo, es en el inventario de salida, cuando el propietario o la agencia evalúa los daños, cuando la factura puede resultar la más alta de todas.
Lo que dice la ley sobre el desgaste normal, y dónde termina
En el derecho de arrendamiento francés, un propietario solo puede retener de la fianza lo que supere el desgaste normal de la vivienda: un ligero amarilleo de la pintura con el tiempo, por ejemplo, corre a su cargo. La agencia nacional francesa de información sobre vivienda precisa, sin embargo, que las manchas de nicotina en paredes, techos y cortinas, así como el olor a tabaco impregnado en los revestimientos, se consideran generalmente un daño imputable al inquilino y no un desgaste normal, lo que justifica una retención sobre la fianza.
El verdadero coste: repintar, no limpiar
Una simple limpieza casi nunca borra un olor a tabaco acumulado durante varios años: la nicotina se impregna en los poros de la pintura, en los tejidos y a veces en las juntas de las ventanas. Repintar un piso entero suele costar varias decenas de euros por metro cuadrado, materiales y mano de obra incluidos. En un piso de 40 a 50 m², la factura puede superar el importe de la propia fianza (limitada a una mensualidad de renta sin gastos en un alquiler sin amueblar), dejando un saldo pendiente para el inquilino saliente.
Un piso que además se vuelve a alquilar más despacio
Más allá de la fianza, un olor a tabaco persistente suele alargar el tiempo para volver a alquilar la vivienda: los visitantes lo notan de inmediato, y muchos anuncios ya especifican explícitamente «no fumadores» para evitar el problema de antemano. Una vivienda que queda vacía más tiempo también cuesta indirectamente al propietario, un argumento que muchos usan para justificar una retención mayor de la fianza en caso de conflicto.
- Manchas de nicotina y olor impregnado: generalmente cuentan como daño del inquilino, no como desgaste normal.
- Repintar un piso entero suele costar varios cientos de euros, a veces más que la propia fianza.
- Una vivienda que huele a tabaco suele alquilarse más despacio, un argumento habitual en los conflictos por la fianza.
- Fumar en el balcón o fuera, con las ventanas cerradas, limita mucho estos daños frente a fumar dentro.
Un coste más, que se suma a la lista
Este gasto se suma a todo lo que el precio del paquete no cuenta: seguros más caros, descansos no remunerados y, ahora, para los inquilinos, una fianza recortada justo cuando menos se espera. Motivo de sobra para poner en perspectiva lo que costaría vapear en su lugar, al menos para el uso dentro de casa.
